Sabado 22 de Diciembre, 2018

Comunidad arquidiocesana vivió Ordenación Diaconal de Eduardo Cuello

 


El nuevo diácono, oriundo del sector Tierras Blancas en la comuna de Coquimbo, realizará su servicio pastoral en la parroquia “San Francisco de Borja” de Combarbalá.

Una Buena Nueva para la Arquidiócesis de La Serena se vivió la mañana de este sábado 22 de diciembre. Y es que, acompañado de numerosos feligreses provenientes de diversas comunidades en las que ha prestado servicios pastorales, el hasta ahora seminarista Eduardo Cuello recibió su Ordenación Diaconal camino, Dios mediante, al sacerdocio.

“Es un paso importante que medité durante la semana de retiro que tuve en Andacollo con Mons. Gaspar Quintana. El llamado es imitar a Jesucristo, el servidor del Padre, y con este ministerio me debo al servicio del Pueblo de Dios, de las comunidades, de las personas que necesiten una palabra de ayuda. Estoy muy feliz y el desafío es grande. Me corresponde ir ahora a la parroquia de Combarbalá para dar continuidad a lo que viene realizando el diácono Oliver Pastén. Estoy contento porque mi corazón es misionero. Espero contar con la ayuda y la oración de toda la comunidad”, indicó Eduardo tras recibir el ministerio diaconal.

El Señor necesita trabajadores para la cosecha

La Eucaristía, que tuvo lugar en la Catedral de La Serena, fue presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas, quien en su homilía destacó que “el Señor nos invita primero a orar ante Dios su Padre, pidiéndole obreros para el campo, puesto que la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos (Lc 10,2). Leemos en otro contexto, en palabras del evangelista Juan, levanten los ojos y observen los campos que ya están madurando para la cosecha (Jn 4, 35). La constatación es que faltan trabajadores para la viña del Señor. No basta la sola disposición al servicio en esta viña; estamos llamados a vivir como Él nos enseñó, con disponibilidad total al encargo, aceptando las facilidades y contrariedades, cuando se es bien recibido y cuando no. Es importante estar totalmente identificado con la misión que se asume con el envío”.

Asimismo, el Pastor Arquidiocesano dedicó especiales palabras en relación a la nueva misión pastoral del recién ordenado. “Como bien sabes, para la Iglesia en Chile este ha sido un año tremendamente complejo, difícil, desafiante. A partir de hoy comienzas a vivir tu ministerio en esta realidad y no en otra. Tendrás que afrontar dificultades desde fuera y también desde dentro. Te recuerdo las palabras del Apóstol Pablo a su discípulo Timoteo: No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor… toma parte en los duros trabajos del Evangelio. Comprométete con la verdad y la justicia, ante todo cuando se trate de los pobres, sufrientes, abandonados, vulnerados. También te menciono lo que el querido papa Benedicto XVI nos recordaba después de renunciar al Pontificado: “la barca no es mía, no es nuestra, es del Señor”, sostuvo. 

Finalmente, el Arzobispo destacó la relevancia de recibir este ministerio en esta época del año, agregando que “me da mucha alegría imponerte las manos en tiempo de Adviento. Esperamos la venida de nuestro Dios y Salvador Jesucristo. ¡En Él tenemos plenitud de vida! ¡Siempre de nuevo en Él renace la esperanza! Hemos visto cuánto daña a la comunidad cuando un ministro ordenado ejerce su misión desde el poder, con arbitrariedad y poniendo trabas y complicaciones a la comunidad, haciendo difícil la vida a otras personas. Sé tú un ministro cercano, afable, pronto y dispuesto a servir. Haz fácil la vida a tus hermanos, busca llevarlos a Jesucristo y a que se sientan parte de una Iglesia que es de todos. Estás llamado a ser instrumento de comunión y no de división, de esperanza y no de desaliento, de alegría y no de frustración”.

Compañía en el camino y en los desafíos

En la santa Misa, Eduardo fue acompañado por su familia, amigos, formadores, sacerdotes, diáconos permanentes, seminaristas y feligreses que lo han visto crecer en su camino de fe, con quienes ha compartido en la misión de llevar el Evangelio a aquellos que necesitan el testimonio de Jesús a lo largo y ancho de la Arquidiócesis.

Y una de sus principales compañías en este proceso fue su madre, Carmen Cuello Madrid, quien con emoción manifestó estar “muy contenta y tranquila, porque esto es lo que siempre él había querido. Desde niño siempre estuvo ligado a la Iglesia, desde la Primera Comunión, luego con los jóvenes, preparando para la catequesis, misionero. Le deseo muchas bendiciones y que le vaya bien ya que es el camino que siempre anheló”.

Por su parte, el P. Rafael Rojas, párroco en “San Francisco de Borja” de Combarbalá, donde le corresponderá servir al nuevo diácono, enfatizó que con esperanza lo recibirán “con los brazos abiertos, para conocerlo un poco más. Sabemos que él siempre ha estado muy dispuesto a llevar la Palabra a distintos lugares, a zonas rurales y urbanas, lo que justamente se encuentra en nuestra comunidad. Tenemos una ciudad pequeña y muchos pueblos. Él me ha manifestado estar con mucho ánimo para compartir y continuar la labor que realizó Oliver como seminarista y diácono, quien nos colaboró mucho en la formación, en el acompañamiento a los catequistas y comunidades. Esperemos que Eduardo siga el mismo trabajo y aportando también con lo propio que él trae para nosotros”.

 

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Fotografías: Fabián Martínez T.



    
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