Martes 30 de Abril, 2019

Día del Trabajador y de la trabajadora

 


Columna del Arzobispo René Rebolledo publicada en el diario La Región.

En la proximidad del Día Internacional de los Trabajadores, saludo cordial y respetuosamente a las trabajadoras y trabajadores de nuestra región. Les deseo la alegría del tiempo pascual que estamos celebrando en la Iglesia. La paz que ofrece el Señor resucitado, a los apóstoles en su tiempo y hoy a nosotros, acompañe a sus queridas familias y esté presente en sus lugares de trabajo, como también en sus barrios y en donde desarrollan su vocación, ganando el sustento propio y el de los suyos.

Esta jornada es una ocasión favorable para expresar variados sentimientos. Ante todo, gratitud a Dios que nos ha llamado a proseguir su obra creadora, asumiendo nuestra misión en un trabajo específico y concreto en vista de la familia y del bien común. De este modo construimos, paso a paso, una sociedad según los principios éticos y morales que provienen del Evangelio, particularmente aquellos que brotan del encuentro con Cristo. Efectivamente, para los discípulos misioneros del Señor, trabajadores y empresarios, la aspiración a una sociedad justa, a relaciones recíprocas en paz y corresponsabilidad, son desafíos que se debe promover y jamás eludir.

Es deseable, por tanto, que realicemos en nuestras comunidades, particularmente en este día, una reflexión profunda acerca del aporte fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia. Sin duda, encontraremos en ella inspiración para afrontar los acuciantes problemas del trabajo humano en la cultura actual. No olvidemos reflexionar acerca del desempleo que afecta a no pocos hermanos, particularmente a los jóvenes y a las mujeres. Es de interés común una revisión periódica acerca del respeto al domingo como jornada dedicada al culto a Dios, particularmente a la celebración de la santa Eucaristía, al descanso y al compartir en familia. Una memoria agradecida por la oportunidad de una fuente laboral estable, junto a los otros valores mencionados en esta reflexión, acompañe la celebración del Día del Trabajador y la Trabajadora que el Señor nos permite celebrar en el presente año.      

Parece también importante considerar en nuestra reflexión a los hermanos migrantes. Interesa conocer el modo como han sido integrados al trabajo, cuáles son las fuentes laborales con que cuentan mayoritariamente, cuál es el trato que reciben, cómo son remunerados, entre otros aspectos.

Confío a las trabajadoras y trabajadores a san José, su santo patrono. En su fe, fidelidad y en su trabajo de cada día, fue pronunciando un sí a Dios, Padre bondadoso. Nos anime en su respuesta generosa al Señor, para comprometernos también nosotros en cuanto Él nos ha confiado.  

 



    
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