Martes 06 de Agosto, 2019

P. Ángel Pizarro está de vuelta en la Arquidiócesis

 


Tras su estadía en Roma por motivos de estudio, el sacerdote asumirá como Vicario Judicial y colaborará en la atención pastoral de la parroquia Santísima Trinidad de Peñuelas.

Luego de cuatro años estando fuera de la Arquidiócesis por motivos de estudios, el P. Ángel Pizarro ya se encuentra junto a los fieles de la Iglesia que peregrina en las provincias de Elqui y Limarí. Entre agosto de 2015 y julio de 2019, el sacerdote quien antes de su partida se desempeñó como párroco en la parroquia “Santa Rosa de Lima” de Tongoy, cursó estudios de Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana de Roma, especializándose en Jurisprudencia.

Por tal motivo, conversamos con el sacerdote que asumirá como Vicario Judicial de la Arquidiócesis, así como también colaborará en la atención pastoral en la parroquia “Santísima Trinidad” de Peñuelas, en Coquimbo.

 

1.- ¿Cómo fue la experiencia vivida en Europa?

La experiencia se puede resumir en varios aspectos, desde el diario vivir a lo que se va adquiriendo en cuanto a estudios y contacto con la cultura. Tuve la posibilidad de residir en una casa donde se hospedan los sacerdotes que cursan estudios, el colegio Pontifico Pío Latinoamericano de Roma. Éste alberga a religiosos provenientes de distintos países, en donde uno se encuentra con la riqueza de la Iglesia latinoamericana y se van conociendo las diversas experiencias de fe.

Otro ámbito es lo referido a la universidad, que abre un espectro mucho mayor con respecto a la Iglesia universal, así como también de otras religiones, iglesias o credos,  que también se especializan en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Finalmente, el contacto directo con la cultura es impresionante. Roma es la cuna de ello, por lo que las tradiciones, el arte, las costumbres, entre otros, van enriqueciendo mucho más la experiencia vivida. 

 

2.- ¿Es otro el P. Ángel que acaba de llegar a La Serena, al que partió con una maleta cargada de ilusiones hace cuatro años?

Sin duda sigo siendo el mismo, pero con una experiencia diferente, con estudios y una visión de la Iglesia más amplia. A mi regreso, en una de las comunidades que atendí pastoralmente, me dijeron que se me apreciaba diferente, pero al escucharme hablar se dieron cuenta que era el de siempre. Eso hace darme cuenta que el lenguaje y el uso de otros recursos que antes no tenía, y ahora están presentes, me hacen ver las cosas de diferente manera, pero como digo, sigo siendo el mismo.

 

3.-¿Qué nos puede comentar acerca de los estudios que realizó durante este tiempo?

La primera parte de los estudios fue obtener la Licenciatura en Derecho Canónico, los primeros tres años, lo que me entregó las herramientas para introducirse en el mundo del derecho y así contar con los elementos necesarios para servir en la Iglesia arquidiocesana y las tareas propias que competen a un tribunal eclesiástico, como la atención de causas, materias de derecho sacramental, entre otros.

Posterior a ello, durante el cuarto año, realicé un diplomado en Jurisprudencia Rotal, que vendría a ser la práctica, referido a las nulidades matrimoniales y la disolución del vínculo.

 

4.- ¿Cómo aterrizar los conocimientos adquiridos durante los años de estudios en beneficio de una Iglesia joven, renovada y centrada en Jesucristo?

El Papa Francisco ha realizado ciertas reformas en los procesos de nulidad y disolución del vínculo matrimonial, de manera que sean más breves. Esta reforma se llama Mitis Ludex Dominus Iesus. Esto se puede aplicar de forma directa y con la experiencia adquirida en Roma, podemos entrega una impronta y una mirada distinta a la Iglesia que está al servicio de todos.

 

5.- ¿Cuáles son los desafíos que se presentan al volver a la Arquidiócesis?

Uno de los desafíos es el Tribunal Eclesiástico de La Serena. La motivación original de nuestro Arzobispo al enviarme a estudiar Derecho Canónico a Roma, era contar con una persona que estuviera especializada en este ámbito. Lo primero es darle una estructura. Si bien es cierto el tribunal funciona hace muchos años y hay personas muy capaces que trabajan en él, como la Hna. Marlene Núñez que tiene estudios especializados para ello,  queremos darle más vida y tareas. Que las personas tengan mayor acceso, lo conozcan y puedan ser orientados.

Por otro lado, que pasa a ser ya un tema más personal, me gustaría que pudiéramos acompañar con mayor injerencia a quienes van a contraer el vínculo del matrimonio.

 

6.- ¿Qué mensaje podría entregarle a la comunidad en su regreso a La Serena?

Estamos viviendo un momento como Iglesia bien particular, difícil. Transmitirles a las personas que la Iglesia sigue viva, que queremos hacernos cargo de las debilidades y dificultades que hemos experimentado y estamos buscando caminos para salir adelante. Necesitamos la ayuda de todos, mirándonos a la cara y dándonos cuenta que ha cambiado el sentido de la autoridad, dando un giro a ser más colegiado.  Vivamos la experiencia de fe con mayor libertad, más madura y confiando en que el Señor conduce la vida de la Iglesia. En los tiempos de crisis es Él quien suscita brotes de santidad.

  

 



    
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