Domingo 10 de Mayo, 2020

Un Apóstol de Jesús, un Cristiano Hoy (Jn 14, 1-12)

 


En un nuevo artículo publicado este domingo 10 de mayo en diario La Región, el P. Alejandro Silva nos invita a reflexionar sobre la misión de los discípulos del Señor.

La Pascua de Resurrección celebrada ya hace cinco semanas, de manera muy extraordinaria en sintonía y solidaridad con el pueblo de Dios y nuestro pueblo cristiano; quizás, se asemeje al ambiente en el que la celebró la primitiva comunidad cristiana, ya no ante el temor de una pandemia como nosotros hoy, sino, a las severas persecuciones contra aquellos fieles discípulos de Jesús, testigos directos del acontecimiento de la Resurrección y, por ende, sus primeros anunciadores y predicadores con aquel anuncio kerigmático “Jesucristo es el Señor y Dios lo ha resucitado, ven Señor Jesús!!”.

Entre “los Doce” elegidos por Jesús, encontramos diversos perfiles de personalidades que nos permiten adentrarnos en el misterio de la persona y la palabra de Jesús a través de sus propios carismas. Dos de ellos, Tomás y Felipe (Jn 14, 1-12) destacan en el Evangelio, porque reflejan una rica interioridad que nos abre camino a los cristianos de hoy para sentirnos desafiados por el Resucitado a encontrarnos con Él con pasión y decisión. Sus preguntas a Jesús adquieren gran actualidad en nuestros días: “¡Señor, si no nos dices a dónde vas, como vamos a conocer el camino… Muéstranos al Padre y nos basta!”.

Significativo, para nuestro tiempo, el nombre y el sobrenombre de uno de los apóstoles, “Tomás-mellizo” (te’oma-dídimo=hombre dividido), un hombre de personalidad fluctuante, entre el arrebato de generosidad y los momentos de total escepticismo. El protagonismo de Tomás, ofreciendo el perfil del hombre y del creyente de su tiempo, en crisis permanente, se refleja en sus apariciones en el Evangelio de Juan. Es el que se cierra, sin una prueba “palpables” a la realidad e identidad del Resucitado. A los apóstoles les basta con “ver-experimentar”, a Tomás el comprobar acuciosamente sus cicatrices “ver y tocar”. Una Fe dialogal, de lo humano a lo divino, de la oscuridad a la luz.

Jesús con su gran conocimiento del corazón humano acepta el reto, porque la oscuridad de la fe es una realidad. Las heridas de su pasión, recuerdan el amor hacia los suyos y serán instrumento de reconciliación y sanación. La reprensión de Jesús es afirmación de la fe que está por brotar del corazón de Tomás, trasunta una gran “confianza”, es decir, superar la etapa de lo sensible, para entrar en la visión de la fe en Jesús que se presenta como “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Ante lo cual, Tomás como el creyente que busca apasionadamente, hace una cconfesión explícita de la transfiguración del Resucitado, la más elevada del “Dios de la Palabra” hacia “el Señor y Dios nuestro”, como una acogida personal y profunda porque descubre que es “mi” Señor y es “mi” Dios.

En definitiva, el hombre y la mujer de buena voluntad, de nuestro tiempo, identificados en Tomás, debe sentirse invitado sin exclusión, a acoger, a quien le ofrece una espiritualidad de los signos de los tiempos, espiritualidad de los signos sacramentales (ver-tocar-experimentar), también, desde las realidades de nuestro mundo, ciencia, tecnología, arte y progreso como huellas hacia Aquel que nos lleva a exclamar como los santos:“Señor mío y Dios mío”, es decir, “nada sin Ti, todo Contigo”, “muéstranos al Padre y nos basta”.



    
Comunicaciones Arzobispado de La Serena - Los Carrera 450 - Casilla 613- La Serena
Teléfonos: 512 216956 Anexos: 200 y 214 - 512 225658 Anexo: 201
E-mail: comunica@iglesia.cl - laserena@episcopado.cl