Domingo 06 de Septiembre, 2020

La corrección fraterna

 


En el artículo dominical publicado en diario La Región, el Arzobispo René Rebolledo destacó que "el mandamiento del amor al hermano -amar al prójimo como a sí mismo-, no excluye la corrección, la amonestación y el anhelo auténtico que el hermano prosiga por el camino del bien".

En la Eucaristía de hoy la comunidad tendrá presente el inicio del Mes de la Biblia y Mes de la Patria. En Chile vivimos también en este día la Jornada de los Migrantes. Junto con rezar por ellos y sus familias, los tendremos presente con sentimientos de gratitud por su aporte generoso en la edificación de nuestras comunidades y de la entera sociedad. Gran parte de ellos nos dan un hermoso testimonio de fe, fervor religioso y responsabilidad en los servicios que asumen en favor de la comunidad.

Diversos son los programas que ha preparado la Comisión Arquidiocesana de Animación Bíblica de la Pastoral para vivir septiembre como Mes de la Biblia, tienen estos la finalidad de renovarnos en el amor por la Palabra de Dios. En nuestras celebraciones la tenemos presente como una de las partes fundamentales. Ella ilumina nuestras liturgias, la celebración de los santos sacramentos, especialmente la Eucaristía y, según la voluntad del Señor, confiamos también que ella nos inspire en nuestra vida personal, familiar y comunitaria.

Sin duda, habrá también diversos programas y actividades que tienen como finalidad resaltar los valores patrios, sobre los cuales se ha constituido nuestra nación y que son de vital importancia en nuestros días, entre otros, para asumir los retos del presente.

Que bien aparecen estos dos aspectos de septiembre en la hermosa celebración del Te Deum, A Ti, Oh Dios; en su forma completa A Ti, Oh Dios te alabamos; A Ti, Oh Señor te confesamos. A partir de hermosos y profundos pasajes bíblicos el Señor nos habla e ilumina para construir el presente y el porvenir de nuestra Patria, fortalecidos con su bendición.

También la Palabra del Señor que se proclamará hoy en nuestras asambleas es justa y a propósito para edificar la comunidad. El Señor ofrece a sus discípulos de aquel entonces, e igualmente a nosotros palabras inspiradoras para la corrección fraterna: si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas. Si te escucha has ganado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de uno o dos, para que el asunto se resuelva por dos o tres testigos. Si no les hace caso, informa a la comunidad. Y si no hace caso a la comunidad considéralo un pagano o un recaudador de impuestos (Mt 18, 15-17).

Es testimonio bíblico que la corrección es parte de la enseñanza del mismo Dios, también de Jesucristo su Hijo y de los apóstoles. Por eso, nosotros estamos llamados a ejercitarla. El mandamiento del amor al hermano - amar al prójimo como a sí mismo -, no excluye la corrección, la amonestación y el anhelo auténtico que el hermano prosiga por el camino del bien.

En la oportunidad que nos da este día para la reflexión, pidamos al Señor el don de la fortaleza y la sabiduría a fin de que podamos realizar con amor, oportunamente y con integridad la corrección fraterna, pensando en el bien del hermano. Como nos enseña el Señor: Si te escucha, has ganado a tu hermano (v. 15).



    
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