Sabado 21 de Noviembre, 2020

Con alegría y esperanza Arquidiócesis de La Serena vivió Ordenación Sacerdotal

 


Bajo estrictas medidas sanitarias, se celebró en el templo Catedral la Ordenación Presbiteral de Héctor Fernando Calderón Vergara.

Acompañado de sus padres, hermanos y familiares más cercanos, así como también por representas de las comunidades donde ha servido pastoralmente durante su formación vocacional, fue celebrada este sábado 21 de noviembre la Eucaristía en que se le confirió el Orden Presbiteral al diácono Héctor Fernando Calderón Vergara. La santa Misa, que tuvo lugar en el templo Catedral, fue presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas bajo estrictas medidas sanitarias, siguiendo las indicaciones contenidas en el “Protocolo de manejo y prevención ante COVID-19 en oficios religiosos, ritos y ceremonias de las comunidades en los respectivos cultos”. Igualmente, la santa Misa fue seguida por numerosos feligreses que se conectaron a la transmisión en vivo que se realizó por medios de comunicación y redes sociales.

En la homilía, siguiendo los textos bíblicos de las lecturas correspondientes a la celebración de la Presentación, el Arzobispo manifestó que “el diácono Héctor Calderón ha meditado en numerosas ocasiones los misterios de la vida de nuestro Señor y los de su santa Madre… la ha invocado en infinitud de ocasiones… busca responder también con obediencia confiada al llamado de Dios en su vida”. Luego prosiguió: “También nosotros estamos llamados a mirar nuestra vida y a reconocer la obra de Dios en ella. Con sencillez y humildad, entonaremos una vez más, como en numerosos momentos y acontecimientos de nuestra vida, el Magníficat: “Mi alma canta la grandeza del Señor”.

El P. Alberto Zambrana, Rector del Seminario Mayor “Santo Cura de Ars” de La Serena, presente en la ocasión, expresó su alegría por entregar una nueva vocación al servicio de la Iglesia en la zona. “Frente a la realidad actual de escasez de sacerdotes, la ordenación de nuestro querido hermano es una luz de esperanza que nos ofrece el Señor. Un verdadero regalo, pues no es fácil. En el proceso de Héctor se ha visto lo palpable que es la mano de Dios, como acompaña el caminar de la Arquidiócesis y como Él sigue haciendo huella sobre cada uno de nosotros. Para la Iglesia y el propio Seminario, lugar donde se formó, es un orgullo. Estamos muy felices por él y su familia, pilar fundamental en su vida. Agradecemos la voluntad del Padre, mirando el futuro de la Arquidiócesis con una perspectiva que nos ilusiona”, destacó.

Por su parte, el neo presbítero expresó con alegría que “una de las grandes decisiones que he tomado en mi vida es esta elección divina, que al abordarla me ha provocado una alegría inmensa. Para responder a este servicio en Dios, tengo que entregarme de vida y corazón. Sin duda, espero confiado en el Señor que Él guiará mis pasos en este caminar como sacerdote”.

Testimonios vivos de su vocación

Durante los últimos 12 meses, el nuevo sacerdote ha servido pastoralmente como diácono en la parroquia “San Juan Evangelista” de Las Compañías, en La Serena, comunidad desde donde lo acompañaron en la especial jornada. María Ortega, integrante de la mencionada parroquia y quien ha trabajado estrechamente en el área social parroquial con el recién ordenado, manifestó que “es una bendición y alegría acompañarlo en un momento tan importante de su vida, sobre todo en estos tiempos difíciles que hemos vivido y donde hemos agotado todas las instancias para llegar a los hermanos que nos necesitan a través de la oración, momentos en los que Héctor ha sido un pilar fundamental para la comunidad, junto con el párroco. Le deseamos lo mejor, esperando nos siga acompañando por mucho tiempo más”, enfatizó.

En tanto, la Hna. Ni Ketup Sumiarti, religiosa que sirve actualmente en la Prelatura de Illapel  y quien conoció el camino vocacional del neo-presbítero desde su comuna de origen, El Monte, en la región Metropolitana, expresó que ”yo trabajaba en un colegio como profesora de religión en la localidad desde donde es oriundo Héctor. Él era catequista de adultos, entregado al servicio de corazón, destacando siempre su amor por el Señor. Participaba de la Misa diariamente y siempre vi en él una inquietud vocacional. Al tiempo recibí la hermosa noticia de que había sido aceptado en la formación para sacerdote en el Seminario de La Serena, lo que alegró a toda la comunidad de la localidad. Después de tantos años es una bendición saber que es ordenado presbítero. Dios sabe a quien elije y es Él quien hace las cosas. Héctor vive su vocación con amor y estoy segura que será un extraordinario pastor”, detalló.

 

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