Domingo 13 de Septiembre, 2020

Enseñanza sobre el perdón

 


En su artículo dominical, el Arzobispo René Rebolledo Salinas nos invita a que "demos gracias a Dios por su fidelidad en acogernos, mostrándonos su rostro misericordioso, ofreciéndonos y dándonos su perdón".

El domingo pasado oímos del Señor su enseñanza sobre cómo ejercitar la corrección fraterna (cfr. Mt 18, 15-20), en este domingo Él nos deja un mensaje exigente, saber perdonar de corazón a los hermanos (cfr. Mt 18, 21-35).

La enseñanza la da el Señor para responder a Pedro el apóstol que le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? ¿Hasta siete veces? Le contestó Jesús: no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete (vv. 21-22). Luego, el Señor expone la parábola del rey que decide ajustar cuentas con sus sirvientes. Le presentan a uno que le adeudaba diez mil monedas de oro. Como el funcionario no tenía con qué pagar, suplica al Señor paciencia, pues lo pagará todo. Compadecido el rey lo perdonó, mas el funcionario no es capaz, a su vez, de perdonar a otro que le debía a él cien monedas. El Rey lo mandó llamar y le dijo: ¡Sirviente malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste! ¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti? (v. 33). Indignado el rey revoca el perdón y exige el pago de la deuda. Concluye la parábola con la enseñanza: Así los tratará mi Padre del cielo si no perdonan de corazón a sus hermanos (v. 35)

El Padre de nuestro Señor Jesucristo nos ama con ternura y gratuidad, nos ama con fidelidad. Su corazón es misericordioso y siempre dispuesto a perdonar. Jesucristo el Señor nos da la enseñanza y el óptimo ejemplo de cómo saber perdonar siempre. Él nos ama a todos con un corazón pleno de misericordia, como el de su Padre. Estamos llamados a inspirarnos en esta fuente, la del amor misericordioso de Dios manifestado en su Hijo Jesús, para perdonar también nosotros.

Habiendo experimentado tantas veces a lo largo de nuestra vida el amor, la misericordia y el perdón de Dios, deberíamos estar en grado de saber perdonar, así como Dios nos ha perdonado y también como los hermanos en numerosas ocasiones -manifestando su bondad para con nosotros- nos han regalado el perdón.

La enseñanza de Jesús en la Parábola nos convoca a una actitud permanente, saber perdonar setenta veces siete, equivale a decir siempre. Dios no lleva cuenta de nuestros pecados, tampoco su Hijo Jesucristo. Al Señor le agrada que perdonemos y olvidemos.

En este domingo, como en cada Eucaristía, nos ponemos ante el Altar del Señor solicitando humildemente el perdón de nuestros pecados. Tenemos igualmente la ocasión de revisarnos acerca de nuestra disposición a perdonar siempre. No será fácil seguir este camino, pero es la senda que nos señalara Cristo, también después de enseñarnos a orar el Padre Nuestro: si perdonan a los demás las ofensas, su Padre del cielo los perdonará a ustedes, pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes (Mt 6, 14-15).

Demos gracias a Dios por su fidelidad en acogernos, mostrándonos su rostro misericordioso, ofreciéndonos y dándonos su perdón. Manifestemos nuestra disposición a perdonar también nosotros a nuestras hermanas y hermanos de camino.

 

        



    
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