Domingo 04 de Octubre, 2020

Con peregrinación virtual miles de personas se encomendaron a la Virgen de Andacollo

 


Una especial Fiesta Chica se vivió en esta ocasión, producto de la pandemia. Los templos cerrados, sin presencia física de fieles y transmitida por medios de comunicación social, se realizó la celebración en honor de la Chinita de la Montaña.

Conectados desde La Serena, Ovalle y Vicuña, también de Santiago, Cabildo y Vallenar, incluso desde Argentina y tantos otros rincones del mundo, estuvieron los miles de peregrinos virtuales que participaron este domingo 4 de octubre en las transmisiones de la Fiesta Chica 2020 en honor a la Virgen del Rosario de Andacollo.

Y es que la tradicional festividad, que en normalidad reúne presencialmente a más de cien mil devotos provenientes de diversos sectores de la región, el país e incluso el extranjero, se realizó de una forma distinta en esta ocasión, con motivo de resguardar la salud de los feligreses, evitando contagios por COVID-19.

En la oportunidad, las celebraciones, que fueron emitidas por diversos medios de comunicación y plataformas digitales, estuvo animada bajo el lema “Madre de Andacollo: Protégenos, fortalécenos y acompáñanos, porque bajo tu manto, nada hay que temer”.  

La Chinita visitó los hogares

Tras las primeras dos santas Misas de la mañana, tuvo lugar en el templo parroquial, a puertas cerradas, la Eucaristía Solemne, presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas. En su homilía, recordó las festividades anteriores, en las cuales “nos hemos preparado con alegría, entusiasmo y fervor para vivir un encuentro eclesial entrañable. Pienso en los miles y miles de peregrinos que año tras año encaminan sus pasos hasta este santuario. Tengo presente al Cacique General, señor Jaime Guerrero, al segundo Cacique señor Horacio Rojas,  animando al Consejo Cacical y a los presidentes de zona, que a su vez guían y acompañan la preparación de los bailes religiosos para este día. En el recuerdo los imaginamos danzando, rezando, manifestándole aprecio a la Chinita, el día de hoy lo hacen desde sus casas, preparando altares y confesando su fe desde sus hogares, conectados en comunión a través de los medios de comunicación social y plataformas digitales. Recordamos también a los anderos y a los guardias de honor, que también se han unido virtualmente en esta ocasión, expresando su devoción por la Madre de la Montaña. ¿Cómo olvidar esa cantidad enorme de jóvenes que en la noche anterior al gran día de la Fiesta Chica subían hasta Andacollo y ante la imagen sagrada, le manifestaban sentimientos de gratitud, participando de la santa Misa para luego regresar fortalecidos y seguir adelante el camino de la vida? ¿Cómo no recordar a los peregrinos de la hermana nación Argentina que, realizando ingentes esfuerzos de diverso  orden, nos acompañaban cada año en este día? Viene a mi memoria la enorme multitud de todo tipo de vehículos, completos de fieles y devotos que llegan hasta Andacollo. No puedo olvidar la entrega generosa de la comunidad Claretiana que se prodiga con mayor esfuerzo aún en esta jornada para que los actos programados en honor a Ella,  la  Madre  del  Hijo  de Dios, Cristo el Señor, y Madre nuestra -nosotros los bautizados y confirmados, discípulos y misioneros-, puedan celebrarse con sencillez, solemnidad y gran fervor”.

En relación al momento que vivimos producto de la emergencia sanitaria, Mons. Rebolledo expresó que “la Virgen santa que acogió a su Hijo en el misterio de la encarnación y lo acompañó hasta la muerte en cruz sabe de dolor y sufrimiento. Ella nos lo indica como nuestra esperanza. Confiados en Él y en nuestra Madre esperamos afrontar en la fe la angustia que a todos nos provoca este enorme mal, la pandemia que nos ha sobrevenido dejando huellas profundas de dolor. En Cristo y su Madre también nos confiamos ante las situaciones de angustia cotidiana que viven, particularmente, los más pobres y vulnerables”.

De igual modo, el Pastor se refirió a las expresiones de solidaridad que han surgido durante el último tiempo, especialmente hacia quienes más sufren a causa de la pandemia. “El impacto es general por las expresiones de solidaridad que se han multiplicado en todo el mundo en este tiempo de pandemia. ¡Cuánta entrega generosa de las familias y el personal sanitario para atender a los enfermos por el COVID-19! ¡Como se desviven miles y miles de personas, entregando su propia vida para que otros puedan recuperarse del contagio y seguir viviendo! ¡Ofrecen, en verdad, su propia vida! Impresiona, de igual modo, la entrega desinteresada de numerosas instituciones de gobierno, civiles y también eclesiales, todas ellas aportando a aliviar tanto dolor, también en numerosos programas sociales y de ayuda a los más necesitados”, enfatizó.

Finalmente, invitó a recorrer con fe el camino que presenta el Señor, a pesar de las dificultades. “La Chinita de Andacollo, que nos acoge aquí en su residencia a lo largo de tantos años, nos visita hoy en nuestros hogares y en el corazón de nuestras familias. Lo hace con el mismo amor con que “se dirigiera apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea” para visitar a su prima Isabel (cfr. Lc 1,39-56). Seguimos adelante en nuestro camino de fe, en el nombre del Señor. Reafirmamos, una vez más, la absoluta convicción de que con Él podemos recuperarnos de esta tragedia de la pandemia, de reconstruir nuestras vidas y levantar a los que han vivido más fuertemente sus consecuencias”, puntualizó.

Por la tarde tuvo lugar la Despedida, ocasión en que se entregó la bendición de forma remota a todos los peregrinos virtuales y se efectuó el traslado simbólico de la Virgen hacia el Camarín, finalizando con la Misa de Clausura a las 19:00 horas.

Una festividad diferente

Al concluir la jornada, El P. Adam Bartyzol, Rector del Santuario, realizó una evaluación en relación a las transmisiones de la Novena y el día principal de Fiesta, confesando que “se nos cayeron varias lágrimas, porque el corazón estaba bien apretado. Nunca habíamos vivido algo similar, ha sido un año muy difícil y llegamos a una situación en que tuvimos que realizar esta celebración en medio de una pandemia. La vivimos con dolor, pero al mismo tiempo con una sonrisa, porque en ella reflejamos nuestra esperanza y el cariño a la Virgen María, nuestra querida Chinita. Las puertas del templos se cerraron, pero el corazón no. Felicito a todos los peregrinos y devotos que han respondido al llamado para quedarse en sus casas y convertir sus hogares en un Santuario para la Madre de Andacollo”.

En las afueras del templo parroquial se encontraba Adán Rojas, andero de la Virgen de Andacollo, quien lamentó no poder cargar sobre sus hombros la sagrada imagen de la Chinita, pero manifestó con esperanza que “por la promesa que tenemos quisimos estar presentes simbólicamente. Es una tristeza muy grande no poder vivir la Fiesta, esperamos termine pronto esta pandemia para que podamos retomar una vida normal, se lo pedimos con humildad a nuestra Chinita, por el bien del país y del mundo entero”.

Finalmente, don Jaime Guerrero, Cacique General de los Bailes Religiosos, expresó que “para nosotros es una alegría estar presentes en este día y a la vez una tristeza, porque no sentimos a nuestros Bailes con sus colores, banderas, tambores, pañuelos que se elevan al viento despidiendo a nuestra Madre. Trajimos una mochila cargada con peticiones y me gustaría que todos nuestros hermanos sientan que la hemos presentado a los pies de la Chinita a nombre de ellos”.

 

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