Domingo 17 de Enero, 2021

“Hemos encontrado al Mesías, que significa, Cristo” (Jn 1, 41)

 


En su artículo dominical, el Arzobispo René Rebolledo Salinas se refirió a la vocación, deseando "que a lo largo de este año que estamos comenzando, podamos dar gracias frecuentemente por nuestra vocación y volver sobre los hitos importantes que la han señalado a lo largo de nuestra vida".

El pasado domingo 10 de enero hemos finalizado el Tiempo de Navidad y entramos el lunes 11 al Tiempo Ordinario, la vida “normal”, lo cotidiano. En las santas Misas de este día -tercer domingo del año- se proclamará un pasaje del evangelio de Juan, 1, 35-42, el llamado a los primeros discípulos, uno de los más significativos del Nuevo Testamento. Es el testimonio emocionado del evangelista de un acontecimiento que cambia la vida, dado que al sustentarla en la persona de Jesús, Maestro y Mesías, le da un horizonte absolutamente nuevo y de numerosas perspectivas.

De la lectura del pasaje bíblico señalado, queda evidente la pedagogía del Señor. No se trata de grandes discursos, tampoco de milagros u otros portentos, sino de un encuentro personal donde Él se revela, permitiendo a la persona descubrirse a sí misma. El seguimiento de Jesús es por atracción y no proselitismo. Que maravilloso a este respecto es el pensamiento que nos ha dejado en su Carta Encíclica Deus caritas est (Dios es amor), el papa Benedicto XVI, publicada el 2005: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

La “historia vocacional” narrada en el texto mencionado contempla momentos importantes, que podemos señalar: “¿Qué buscan?”, “¿dónde vives?”, “vengan y lo verán”, “fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día”. Estas preguntas, la invitación de Jesús y la respuesta de los discípulos, son los momentos principales de un acontecimiento de gracia que marcó para siempre su vida.

Escribí en la Carta Pastoral sobre las Vocaciones Sacerdotales el 2015: “La vocación encanta la vida, porque es permanecer con el Hijo en el Padre, para participar de su vida divina y experimentar su misericordia. El Maestro no les enseña un conjunto de doctrinas que deben aprender, les comunica una experiencia: Cómo y dónde Él permanece. Por eso la vocación se distingue de una profesión. Con la profesión, se gana la vida; con la vocación, se alcanza la Vida. Jesús, pues, les enseña a ser sus seguidores, los llama a vivir su modo de vida. Gracias a la pedagogía de la convivencia practicada por Él se afianza, fortalece y vive la vocación. Esta pedagogía que conduce al encuentro con el Maestro es el camino de toda auténtica vocación”.

Que alegría escuchar este hermoso pasaje bíblico hoy domingo, pues en nuestras actuales Orientaciones Pastorales Arquidiocesanas (2015 – 2022), hemos establecido que los años 2021-2022 acentuaremos la orientación Vocaciones, sean estas laicales, de diáconos permanentes, religiosas y religiosos, sacerdotales.

También escribí en la Carta mencionada: “Cada auténtica vocación sigue un itinerario semejante al descrito en el hermoso pasaje del evangelista Juan. El testimonio acerca de Jesús, Maestro y Mesías, se nutre de la respuesta ilusionada a su llamado, pues de aquí nace el deseo de comunicar a otros esta experiencia decisiva de vida”. Quiera el Señor que a lo largo de este año que estamos comenzando, podamos dar gracias frecuentemente por nuestra vocación y volver sobre los hitos importantes que la han señalado a lo largo de nuestra vida, porque si Dios es fiel, nosotros no siempre lo somos.  

           



    
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