Domingo 24 de Enero, 2021

Corresponsables en la misión

 


En un nuevo artículo publicado en diario La Región, el Arzobispo René Rebolledo nos invita a tener presente en este domingo que también en nuestra vida el Señor pasa, nos ve y nos llama".

En este tercer domingo del Tiempo Ordinario escucharemos en la celebración eucarística un pasaje del evangelista Marcos, 1, 14-20. Es el comienzo de la misión mesiánica de nuestro Señor en Galilea. Sus primeras palabras son un llamado que dirige a todos: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia” (v. 15). El llamado a la conversión afecta la vida, es un cambio radical para adherir al Señor y a su Evangelio, que es Cristo mismo. Él es la Buena Noticia, Él personifica también el Reino, en su persona ha llegado y está entre nosotros.

Esta hermosa página evangélica nos traslada a un lugar preciso, el lago de Galilea, o como habitualmente se le llama “el Mar de Galilea”. Después de la convocatoria a todos a la conversión y a adherir al Evangelio, el Señor llama a los cuatro primeros discípulos, quienes escucharon su voz, abandonaron las redes -pues eran pescadores- y lo siguieron.

Conviene detenernos en los verbos de la vocación. El primero de ellos es pasar, “mientras caminaba a lo largo del Mar de Galilea” (v. 16). En las Sagradas Escrituras -en numerosos pasajes bíblicos- el “Señor pasa”, está en movimiento, “pasa en la vida de las personas”. El segundo es el verbo ver, el Señor “vio a Simón y a su hermano Andrés” (v. 16). La mirada se constituye en el momento preciso en que Él hará su propuesta, lo que quiere de una persona. Así fue para estos cuatro primeros discípulos, también para Mateo, el funcionario imperial, cobrador de impuestos para Roma (cfr. Mt 9, 9-13). También para el joven rico (cfr. Mt 19, 16-22) y evidentemente para cada uno de nosotros. El tercero es el verbo llamar, “vengan conmigo y los haré pescadores de hombres” (v. 17). Él es quien elige. En los tiempos de Jesús eran los discípulos quienes escogían al Maestro. El Evangelio testimonia en cambio que es Cristo el que llama. La iniciativa proviene de su entera gratuidad. En los acontecimientos de nuestra fe ésta viene de lo alto. Si el hombre decide buscar a Dios, es porque Dios lo ha llamado y buscado primero.

El texto patentiza algunos verbos que expresan la respuesta del hombre ante el llamado que hace el Señor. El primero es dejar (abandonar) “inmediatamente, dejaron las redes” (v. 18). Dejaron su oficio, pues eran pescadores, su ambiente, los suyos y sobre todo sus familias. Luego el verbo seguir, “le siguieron” (v.18). Discípulo no es ante todo una persona que ha abandonado poco o mucho, es alguien que se ha dejado encontrar por Cristo y que lo sigue, que establece con Él una comunión de vida con el convencimiento que es para siempre. ¡El discípulo sigue a Cristo su maestro! El tercer verbo es disponer. ¿A qué se disponen los llamados? A ser “pescadores de hombres” (v. 17).

El Maestro, Jesús, que pasa, ve y llama, traza también el camino. ¡Es su vida! El discípulo no puede pretender señalar el horizonte. Él es quien debe ser conocido, amado, seguido, celebrado y anunciado. ¡Él es la palabra de vida que precisa hoy el mundo.

La invitación es a tener presente en este domingo que también en nuestra vida el Señor pasa, nos ve y nos llama. Procuremos responder con generosidad a su llamado, pues Él requiere como entonces corresponsables en la misión, para anunciarlo y comunicar a otros el gozo de haber sido encontrados por Él para compartir su vida y misión.

 

*FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO*



    
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