Domingo 28 de Febrero, 2021

Éste es mi Hijo querido. ¡Escúchenlo! (Mc 9, 7)

 


En su artículo dominical, el Arzobispo René Rebolledo Salinas manifestó que "con el acontecimiento de la Transfiguración tenemos presente hoy que la Cuaresma es un camino que tiene como meta el gozo de la Pascua".

La comunidad cristiana celebra hoy, domingo 28 de febrero, el segundo domingo de Cuaresma, conocido como de la Transfiguración, puesto que en el Evangelio se proclama el acontecimiento de la Transfiguración del Señor (cfr. Mc 9, 2-10).

Todos los domingos del año celebramos la memoria de Cristo Resucitado, acontecimiento fundamental de nuestra fe. La Transfiguración, revelación de Jesús como Hijo predilecto del Padre: “Éste es mi Hijo querido. ¡Escúchenlo!” (v. 7), nos señala el final de su camino, su Gloria, que será la nuestra, si perseveramos en la senda del amor que Él nos trazara.

En la primera lectura de este día –tomada del Génesis- oiremos el importante pasaje en el que Dios pide a Abrahán el sacrificio de su único hijo, Isaac (cfr. Gn 22, 1-2.9-13.15-18). Él obedece a Dios manifestando fe inquebrantable en sus promesas. Si bien, el sacrificio no se ejecutó, por este acto de obediencia fiel, Abrahán y en él todos los pueblos son bendecidos por el Señor. ¡Fe y obediencia son la enseñanza de este gran patriarca en la historia de la salvación!

Oiremos también una segunda lectura, muy hermosa, de la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos (cfr. Rom 8, 31-34). En este pasaje breve y conciso, sobre el amor que Dios nos tiene, manifestado en Cristo Jesús, el Apóstol expresa su convicción de fe, que debe ser también la nuestra: “si Dios está de nuestra parte, ¿quién estará en contra?” (v. 31). Dios mismo no, pues “no reservó a su propio Hijo sino que lo entrego por todos nosotros” (v. 32). Tampoco lo será Cristo, pues Él murió por todos: “¿será acaso Cristo Jesús, el que murió y después resucitó y está a la diestra de Dios y suplica por nosotros?” (v. 34). Qué gran consuelo en cada circunstancia de nuestra vida: ¡Jesús, el Hijo de Dios, está a la derecha del Padre intercediendo por nosotros!

La manifestación de Pablo está en referencia al ofrecimiento que se disponía a realizar Abrahán de su propio hijo, Isaac, quien no llegó a ser ofrecido, sin embargo, Cristo el Señor se ofreció en el Altar de la cruz, en filial obediencia al Padre Eterno y prueba de su gran amor por nosotros.

Nos anime y fortalezca en este día nuestro Señor, especialmente en el acontecimiento de su Transfiguración, la fidelidad de Abrahán y las valiosas enseñanzas del Apóstol Pablo a los Romanos.

Con el acontecimiento de la Transfiguración tenemos presente hoy que la Cuaresma es un camino que tiene como meta el gozo de la Pascua.

La maravillosa manifestación de Dios Padre: Éste es mi Hijo querido. ¡Escúchenlo!, nos señala con claridad meridiana que Jesús es el cumplimiento de las promesas, la verdadera Palabra que el Padre Dios pronuncia al mundo, el Maestro que nos envía. ¡A Él debemos escuchar! Él es el Hijo que se entrega en el Altar de la Cruz. ¡A Él debemos recibir en el ofrecimiento de su Cuerpo y Sangre, alimento para el camino de nuestra vida!



    
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