Jueves 14 de Abril, 2022

En comunión y sinodalidad Arquidiócesis de La Serena vivió Misa Crismal

 


Representantes de las 34 parroquias participaron de la celebración en la que se bendijeron los Óleos, se consagró el Crisma y en la cual el clero renovó sus promesas sacerdotales.

 

El 2020 se postergó para el mes de octubre y se vivió de forma completamente virtual, con la comunidad conectada por la plataforma Zoom. El 2021, en tanto, se programó para el mes de septiembre y se realizó con aforo limitado, junto con la transmisión por streaming. Por tal motivo, con gran emoción y alegría, el pueblo de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de La Serena se congregó en el templo Catedral, para participar en la Misa Crismal 2022.

La celebración se vivió “con un tinte de sinodalidad que quisiéramos caminara en nuestra Arquidiócesis, con el espíritu que el Papa Francisco nos ha encomendado a los laicos. Este caminar juntos, acompañarnos, el crecimiento que deberíamos hacer y la reflexión profunda sobre nuestra Iglesia, vida cristiana y sobre todo volver a nuestro centro, a lo que nos convoca como comunidad, que es Jesucristo”, manifestó Yasna Tapia, feligresa de la parroquia “San Vicente Ferrer” de Ovalle y representante de la Vicaría del Limarí en el Consejo Pastoral Arquidiocesano.

Durante la santa Misa, además, se consagró el Santo Crisma, presentado ante el altar por dos sacerdotes diocesanos, mientras que dos diáconos permanentes llevaron el ánfora que contenía el Óleo de los Enfermos. En tanto, Silvia Valencia y Miguel Loyola, laicos integrantes de la Comisión Arquidiocesana de Catequesis, portaron el Óleo de los Catecúmenos, situación que ellos mismos calificaron de “un lindo signo. Gratificante estar todos reunidos en el mismo templo y en la misma mesa. Eso es lo ideal, que nuestra Iglesia propicie caminos en ese sentido, que caminemos todos en la misma senda y con el Pastor en medio de nosotros. El desafío también es asumir estas nuevas realidades, los sentimientos que hemos albergado en nuestros corazones durante todo este tiempo de encierro y ser una voz de esperanza para mostrar a Cristo en esas circunstancias”.

En esta Eucaristía, igualmente, el clero arquidiocesano renovó sus promesas sacerdotales, las que realizaran el día de su Ordenación Presbiteral. Al respecto, el P. Juan Carlos Godoy, vicario parroquial en “San Vicente Ferrer” de Ovalle, mencionó que “siempre es muy necesaria la renovación del llamado del Señor. Es volver a la raíz, al origen. El hecho de sentirse llamado por el Señor es un gran privilegio y gracias a Dios reafirmamos nuestro “Sí” cada año. Es una experiencia especial, porque a uno le permite volver a mirar su historia, la entrega, con caídas y levantadas, por lo que uno va percibiendo el paso de Dios en nuestra vida”.

Mensaje del Pastor

En su homilía, el Arzobispo René Rebolledo Salinas sostuvo que “cada uno de nosotros experimenta variados sentimientos en este día y en esta Misa. Concordaremos especialmente en la gratitud debida al Señor y que le manifestamos ahora de corazón. De igual modo, a nuestras queridas familias expresamos agradecimiento, como también a numerosas personas que Él ha puesto a los largo del camino de nuestras vidas y en comunidades que ha permitido ofrezcamos nuestro servicio sacerdotal. ¿Habría alguna expresión más bella y significativa que la transmitida hoy por el salmista en el Salmo 88? ¿No es acaso la gratitud ante el altar del Señor la mejor expresión que comprenda nuestra vida y vocación? El salmista contempla su vida -la de su pueblo, de su familia, amigos, vecinos- y manifiesta sentimientos, sobre todo de agradecimiento: “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor” (Sal 89 (88), 2). También nosotros, el pueblo de Dios que el Señor Jesús ha convocado en esta tarde para la celebración del santo sacrificio -fieles laicos, religiosas y religiosos, diáconos permanentes, nosotros los presbíteros- contemplando nuestra vida, plena del amor del Señor y el aprecio sincero de tantas hermanas y hermanos, no podemos sino  presentarnos con perenne gratitud delante del altar del Señor: “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor” (Sal 89 (88), 2)”.

También, el Pastor preguntó a la asamblea “¿Para qué el Espíritu del Señor ungió a Cristo? ¿Cuál es el sentido y la finalidad de esa unción? ¿Para qué hemos sido ungidos nosotros?”, manifestando que la respuesta “nos la da el mismo Señor: “Para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad de los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19)”.

Finalmente, convocó a los “servidores de Cristo y la Iglesia, para acompañar el caminar de las hermanas y hermanos que también sirven al Señor convocados en parroquias y comunidades. ¡Qué misión tan grande es esta: el envío recibido del Señor y la Iglesia! Por momentos se apodera de nosotros el temor ante la grandeza de nuestra vocación. ¡Es bueno que así sea! Es bueno, pues nos motiva a contemplar el ideal que está inscrito en nuestro propio corazón y en el de las personas que el mismo Señor nos ha confiado. Por ello nos preguntamos: ¿Cómo estamos viviendo nuestro ministerio sacerdotal de cara al Señor y a la comunidad confiada? ¿Sentimos y experimentamos la comunión entre nosotros, en la comunidad del presbiterio? Sin la comunión con el Arzobispo y con los demás hermanos sacerdotes, no es posible un ejercicio pleno del ministerio sacerdotal recibido. Sin la comunión diaria con Cristo no hay evangelización posible. Por ello, la oportunidad que nos está ofreciendo el Papa Francisco en el Sínodo al cual ha convocado a toda la Iglesia, es simplemente extraordinaria: Para una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión, reza el lema escogido por el Santo Padre. Efectivamente, un presbiterio unido a su Pastor y a los hermanos sacerdotes -como a la comunidad confiada- es el óptimo testimonio y la mejor opción para evangelizar, sobre todo en nuestros tiempos. Quiera el Señor que esto sea realidad en nuestra Arquidiócesis.

Programación Triduo Pascual

Destacar que la Semana Santa en el centro de La Serena continúa esta tarde con la celebración de la Misa Vespertina de la Cena del Señor, que tendrá lugar en la parroquia “El Sagrario-La Merced” a las 18:30 horas.

Para el Viernes Santo, se efectuará el Retiro Espiritual desde el templo Catedral, que será transmitido por streaming y radioemisoras. Finalmente, la Vigilia Pascual está programada para el sábado 16 de abril a las 19:00 horas en la Catedral de La Serena.

 

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Fotografías y redacción: Fabián Martínez Torres, periodista



    
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