Domingo 09 de Abril, 2023

Domingo de Pascua, Resurrección del Señor

 


En su columna dominical, el Arzobispo René Rebolledo tuvo especial recuerdo por quienes están sufriendo, anhelando que encuentren "en Cristo resucitado que ha vencido el dolor, los sufrimientos y la muerte, la fortaleza para seguir en su nombre, siempre adelante en el camino de la vida”.

El itinerario a través del cual realizamos la preparación para este día, lo iniciamos el 22 de febrero pasado, Miércoles de Ceniza. Personalmente y en comunidad procuramos profundizar en la oración, concretar el ayuno y favorecer el sentido de solidaridad. En las parroquias y comunidades realizamos la campaña Cuaresma de Fraternidad, que como el año precedente y el que sigue tiene como destinatarios a las familias vulnerables, bajo el lema: Chile tiende la mano a las familias vulnerables. Manifiesto honda gratitud a cuantos se han comprometido con esta campaña y entregaron la tradicional cajita en su parroquia o comunidad, el jueves pasado.

En la Vigilia Pascual que vivimos anoche, con gran gozo recibimos el anuncio que nuestro Señor está vivo. Él ha resucitado por nosotros y nuestra salvación (Credo).

El acontecimiento de la Resurrección de nuestro Señor es tan grande que este día -Domingo de Pascua- es el más importante del año, da sentido a los demás. En este día comenzamos la Octava de Pascua -los ocho días de celebración de este misterio tan grande- inaugurando también la cincuentena de días en honor de Cristo Resucitado, hasta la solemnidad de Pentecostés que celebraremos el domingo 28 de mayo, Dios mediante. 

La celebración de hoy nos convoca a que también nosotros podamos vivir nuestra propia pascua. En efecto, en el bautismo fuimos inmersos en el misterio de Cristo, muertos al pecado para vivir en y con Él. Llamados, por tanto, a concretar en nosotros la vida de Cristo, sus sentimientos y actitudes, sus opciones y prioridades.

En la segunda lectura de la carta del apóstol Pablo a los Colosenses (cfr. Col 3,1-4), acoge la comunidad este llamado: si han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios (v 1). En el bautismo se recibe la vida de Cristo, el desafío es procurar vivir  pascualmente, es decir, como resucitados.

El discípulo misionero del Señor vive en este mundo y es corresponsable en su edificación, sin embargo, según la palabra del apóstol Pablo, busca los bienes del cielo…piensa en las cosas del cielo, no en las de la tierra (vv 1-2). Por haber muerto y resucitado con Cristo en el bautismo se compromete en la transformación de la sociedad con su palabra, compromiso y testimonio. Esto significa que procura para el presente el futuro al que Dios nos ha convocado en Cristo: cuando se manifieste Cristo, que es vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán con Él, llenos de gloria (v 4).

En este día deseo a los amables lectores, como a sus familias, muy feliz pascua. La presencia del Señor resucitado que nos acompaña siempre, los bendiga y fortalezca. Particular recuerdo en la eucaristía de hoy por las hermanas y hermanos que están sufriendo, corporal o espiritualmente. Encuentren en Cristo resucitado que ha vencido el dolor, los sufrimientos y la muerte, la fortaleza para seguir en su nombre, siempre adelante en el camino de la vida. 


    
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