Domingo 28 de Noviembre, 2021

Viene el Redentor

 


En su artículo dominical, Arzobispo René Rebolledo convocó "a vivir este especial tiempo de bendición".

En este último domingo de noviembre la comunidad cristiana comienza el tiempo de Adviento, que se extiende hasta antes de las primeras vísperas de Navidad, vale decir, el viernes 24 por la tarde. En su forma completa decimos adventus Redemptoris, viene el Redentor, el Hijo de Dios, que se hizo semejante en todo a nosotros, menos en el pecado (cfr. Hb 4, 15).

Las manifestaciones externas en Adviento, que pueden favorecer las más trascendentales que son las espirituales y fundamentales, son conocidas entre nosotros. Destaca la Corona de Adviento. Es simbólica en su estructura y confección, pero sobre todo en los cirios o velas que son cuatro y que se encienden a medida que se acerca la Navidad. Los colores litúrgicos, especialmente el morado, como signo de preparación espiritual y penitencia, la sobriedad en el ornato del templo, los himnos y cánticos propios de este tiempo, entre otros. Sin duda, lo más importante es la Palabra del Señor -el santo evangelio y las otras lecturas, como también los salmos-, que nos ayudarán en gran medida a preparar el corazón para la venida del Salvador. De igual modo, los textos litúrgicos y las oraciones cumplen análogo propósito.

 En este primer domingo de Adviento se proclama el evangelio Lucas 21, 25-28.34-36, dos pasajes, el primero conocido como la parusía (cfr. vv. 21-33), y el segundo vigilancia y oración (cfr. vv. 34-36).

Comienza el relato con el anuncio de las señales cósmicas que precederán el final del mundo: “Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que va a suceder al mundo; porque hasta las fuerzas del universo se tambalearán (vv. 25-26). Se describe luego la venida gloriosa del Señor: “Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria” (v. 27). Resalta la referencia a la confianza, serenidad y esperanza: “Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación” (v. 28).

La proclamación de hoy, en su segunda parte, es una invitación a la vigilancia y oración: “Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuánto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre” (v. 36). Por otra parte, estar alertas evitando lo que pudiere apartarnos del camino del Señor: “el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida” (v. 34).

El llamado es a vivir este especial tiempo de bendición, el Adviento, con alegría y esperanza, dando gracias a Dios Padre por la venida de su Hijo en la humildad de nuestra carne, por su presencia entre nosotros y su segunda venida que confiados esperamos. ¡Ven Señor Jesús!              

En este tiempo de preparación la comunidad cristiana tiene la costumbre de convocar a vivir Navidad en espíritu solidario. Salimos al encuentro de quienes no tendrán lo necesario para el compartir fraterno o los alimentos requeridos para estos días. Se realiza la campaña Cajas Navideñas. Este año, la Pastoral Social-Caritas ha agregado una motivación profunda: ¡Gesto hermoso de solidaridad!

La invitación es a que junto con preparar nuestros saludos y regalos, dispongamos también una Caja Navideña, que puede ser entregada en su parroquia o comunidad, destinada a una familia necesitada. Vivamos la Navidad realizando también este gesto hermoso de solidaridad


    
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