Domingo 29 de Mayo, 2022

“Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo” (Lc 24, 51)

 


El Arzobispo René Rebolledo reflexionó, en su columna dominical, sobre el misterio de la Ascensión del Señor, el Día del Catequista y la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

Hoy, la comunidad cristiana celebra el misterio de la Ascensión del Señor, en el 7° Domingo de Pascua. El próximo, Dios mediante, Pentecostés, la venida del Espíritu Santo a la comunidad apostólica y hoy a la de sus discípulos misioneros.

En los actos de culto de este día, especialmente en la celebración eucarística, se proclama el relato sobre este acontecimiento bíblico por boca de san Lucas (cfr. Lc 24, 46-53), también el que hace el mismo autor en el capítulo 1 de los Hechos de los Apóstoles (cfr. Hch 1, 1-11). Este misterio en la vida del Señor abre la perspectiva al futuro de la historia humana y de la entera creación. Jesús es el primero en hacer cercano el cielo, donde Él entra en su cuerpo glorioso con el que ha de regresar al final de los tiempos e invita a tomar parte de esta realidad, junto a su Madre, asunta Ella en cuerpo y alma. El Señor resucitado asciende llevando tras de sí a la humanidad, redimida por su sacrificio, hacia su plenitud con Dios. Sin embargo, permanece junto a los suyos para mostrarles perennemente que Él es el Camino que conduce a la vida verdadera.

Son varias las reflexiones que podemos hacer en este día importante para quienes profesan la fe católica. Ante todo, contemplar con gratitud la obra de Dios Padre, junto al Espíritu Santo, en Jesús su Hijo. En efecto, con la Ascensión, el Señor culmina su vida terrena y regresa junto al Padre, realidad que nunca abandonara por la comunión permanente de ambos en el Espíritu Santo. Luego, el agradecimiento también porque en la persona de su Hijo el Padre nos amó y eligió. Por eso, el llamado a identificarnos con Jesús y procurar las obras que Él nos encomendara, dando fruto abundante en su nombre.

Como a los apóstoles, también a los discípulos misioneros, los convoca el Señor a ser sus testigos hasta los confines de la tierra: “recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre ustedes, y serán testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaría y hasta el confín del mundo” (Hch 1, 8).

Ayer, sábado 28 de mayo -vísperas de esta solemnidad- hemos vivido en Chile el Día del Catequista. Saludo, felicito y agradezco a los catequistas   –mujeres y hombres, jóvenes y adultos- su presencia, palabra y testimonio, como también su servicio en la arquidiócesis, su entrega generosa en la transmisión de la fe. Gracias a Dios por nuestros catequistas, gracias a ellos por la corresponsabilidad demostrada durante años en la misión de la Iglesia, convocados en sus parroquias, colegios, movimientos apostólicos y nuevas comunidades, para servir a miles de hermanas y hermanos en este precioso ministerio. ¡El Señor los bendiga junto a sus familias!

Por otra parte, al celebrar también hoy la 56° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, convocada por el Papa Francisco, con el lema: “Escuchar con los oídos del corazón”, felicito a todos los que sirven en los medios de comunicación social, les agradezco por su cercanía y colaboración con la Iglesia en La Serena, deseándoles abundantes bendiciones en su vida y también para sus familias.


    
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