Lunes 24 de Octubre, 2022

Parábola del fariseo y el publicano

 


“La celebración eucarística de hoy nos renueve en nuestra vocación de enviados como misioneros y testigos del Señor, personalmente y en la comunidad de la Iglesia”, señaló en su artículo dominical el Arzobispo René Rebolledo.

La comunidad cristiana celebra en este día el domingo 30° del Tiempo Ordinario. Se une también a la Jornada Mundial de las Misiones, que este año se vive bajo el lema señalado por el Papa Francisco: “Para que sean mis testigos” (Hch 1, 8).

El Santo Padre se detiene en su Mensaje en las tres partes del texto bíblico en referencia: “Para que sean mis testigos”- La llamada de todos los cristianos a dar testimonio de Cristo-, “Hasta los confines de la tierra”- La actualidad perenne de una misión de evangelización universal-, “El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza”- Dejarse fortalecer y guiar por el Espíritu-.

Los invito a leer y reflexionar el Mensaje del Papa para esta importante jornada de carácter mundial:(https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/missions/documents/20220106-giornata-missionaria.html).

En este día se realiza en nuestras comunidades la Colecta DUM. Todo lo que se aporte por este concepto es una ayuda para financiar obras solidarias, centros de difusión de la Buena Nueva y formación del personal que lleva adelante la evangelización. Agradezco la generosidad de todos en hacerse partícipes y corresponsables en la misión.

Lo prioritario es que cada persona tome conciencia del amor de Dios y tenga vida plena en su Hijo Jesucristo. Por diversas circunstancias, no todos han oído hablar de Él y, por consiguiente, no conocen aún su evangelio de vida y las promesas del reino. Por ello, esta jornada nos hace presente la gran misión que tenemos como discípulos misioneros: salir al encuentro de estas hermanas y hermanos nuestros, manifestándoles el amor de Dios Padre y la plenitud de vida que se encuentra en Jesucristo, en su conocimiento y adhesión.

Corresponde en este día el evangelio de Lucas 18, 9-14, la parábola del fariseo y el recaudador de impuestos. Está dirigida, como señala el evangelista, “para algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás” (v. 9). Es un retrato que realiza el Señor sobre “dos hombres que subieron al templo para orar: uno era fariseo, el otro recaudador de impuestos” (v. 10). El fariseo ora expresando ante Dios con orgullo sus virtudes y méritos. El Señor afirma que volvió a casa no justificado. En cambio, el recaudador de impuestos, consciente de que es pecador, ora con humildad ante el Señor. Jesús dice de él que volvió a casa absuelto. Y concluye: “quien se alaba será humillado y quien se humilla será alabado” (v. 14).

Entre tantas enseñanzas de esta página de Lucas tomemos renovada conciencia que también con nuestra vida podemos aportar a la difusión del evangelio. Presentémonos ante el Señor con sencillez y humildad, reconociéndonos débiles y pecadores, siempre necesitados de su misericordia. ¡El Señor nos fortalezca en este empeño!

La celebración eucarística de hoy nos renueve en nuestra vocación de enviados como misioneros y testigos del Señor, personalmente y en la comunidad de la Iglesia. 


    
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