Miercoles 30 de Noviembre, 2022

“Estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen” (Mt 24, 44)

 


“No es fácil vivir la espiritualidad del tiempo de Adviento, por los numerosos ofrecimientos y programas, de toda índole. Lo importante es que lo exterior, no aparte de lo que es esencial, la vida en Cristo y sus opciones por el Reino de su Padre”, destacó en su columna dominical el Arzobispo René Rebolledo Salinas.

En este último domingo de noviembre la comunidad cristiana celebra el 1° de Adviento -adventus, venida; en su forma completa adventus Redemptoris, viene el Redentor-.Viene el Hijo de Dios, para compartir con todos el amor de su Padre y el suyo, también su infinita bondad y misericordia. Con este domingo la comunidad comienza a vivir tiempos fundamentales en el camino de discipulado misionero de su Señor. El Adviento finaliza la tarde del sábado 24 de diciembre y comienza el tiempo de Navidad  que se inicia en Nochebuena y concluye con la Fiesta del Bautismo de nuestro Señor. Estas semanas, vividas profundamente, con la celebración eucarística al centro y cada tiempo, según su espiritualidad, se sustentan en una sola realidad: Hacer presente al santo Pueblo de Dios que Jesús está vivo y presente, es el Señor de los tiempos y actúa en su persona la salvación para todos.

El tiempo de Adviento tiene algunas expresiones exteriores, que favorecen su vivencia interior, entre ellas, la Corona de Adviento, adornada y con cuatro cirios que se encienden en cada uno de los domingos; el color penitencial morado de los ornamentos, los himnos y cánticos, entre otros. Lo más importante son los aspectos que emanan de la Palabra del Señor, pasajes bíblicos que preparan a la comunidad para la gran solemnidad del nacimiento de Jesús, como también las oraciones y textos litúrgicos.

En este primer domingo de Adviento se proclama en todas las celebraciones litúrgicas, especialmente en la santa Misa, Mateo 24, 37-44, parte del llamado discurso escatológico -los capítulos 24 y 25 del mismo evangelista-. El pasaje concluye con la enseñanza del Señor: “estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen” (v. 44).

La convocatoria es acoger personalmente y en comunidad el llamado del Señor: “estén preparados”. Entre otros, esto puede significar la vigilancia y la acogida del Señor, como también la aceptación de cuanto Él propone con su venida. El mejor modo es hacer vida la Buena Nueva que Él nos trae, viviendo de ella y compartiéndola con las hermanas y hermanos de camino. No es fácil vivir la espiritualidad del tiempo de Adviento, por los numerosos ofrecimientos y programas, de toda índole. Lo importante es que lo exterior, no aparte de lo que es esencial, la vida en Cristo y sus opciones por el Reino de su Padre.

En este primer domingo de Adviento la comunidad cristiana convoca a vivir Navidad en espíritu solidario. La iniciativa tiene como finalidad compartir fraternalmente con aquellos que no tendrán lo requerido para la celebración de Nochebuena y Navidad. Anualmente se concreta la campaña Cajas Navideñas. Este año se escogió como lema: “¡Esta Navidad, la solidaridad es mi estrella!” Que también esta iniciativa ayude a la comunidad a preparar el Pesebre interior -el corazón- para la venida del Salvador, que esperamos con gozo y gran anhelo. 


    
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